viernes, 31 de agosto de 2018

MAMÁ CAOS















La maternidad nos pilla por sorpresa yo diría que a todas. ¿Por qué? Pues puede que no sea un tema del que se ha hablado en nuestra cultura porque ya se sabe que el patriarcado organiza y da prioridad a unos temas antes que otros. La salud de la mujer ha estado relegada. Medicina de género me comentaba una profesional de la medicina el otro día. Ya  se sabe. La lactancia y sus problemas, apenas hay asistencia real y efectiva por parte de las y los profesionales, por ejemplo.

La maternidad para mi ha sido CAOS. Pero un caos total. Decidimos mi pareja y yo no desconectarnos (esto era primordial y podíamos hacerlo), así que yo me quedé en casa para cuidarlos. Antes de los tres años no quisimos que fueran cuidados por personas ajenas a nosotros. Y he convivido con el más puro CAOS. A punto de comenzar septiembre, a punto de que mi segundo hijo de tres años comience el cole, escribo esta entrada.








Estoy deseosa de poder disfrutar de mi soledad, de poder limpiar, de poder planchar, por ejemplo. NO es que sea algo vital el planchar, pero jo, alguna prenda que  sí o sí lo necesita, no está de más tener un huequito para pasarle una plancha. Pues nada, siete años sin poder planchar. Sin poder limpiar. Sin poder llevar las cejas arregladas, por ejemplo. Siete años de crianza a full. Sin tiempos muertos. Sí que los he cogido. Pero a costa de la pantalla y de otras cosas.

Y ahora que llega el nuevo curso, ahora que mis dos pequeños irán al cole, veo todas las mañanas libres para organizar mi trabajo, mis estudios, mi ejercicio, el cuidado del hogar y un sin fin de cosas más que empiezo a poner en duda que pueda llegar a todo porque en realidad serán pocas horas. 

Pero esta entrada hablaba del CAOS. Del PURO CAOS. Ese desorden unido a un no tiempo y a una entrega plena que dura tantos años como cada una se organiza la crianza. Y todo pasa. Y todo llega.



La habitación de juegos se encuentra habitualmente en este estado. Deseando estoy de poder arreglarla y limpiarla. Os lo podéis imaginar, ¿verdad?.


He  muerto y renacido muchas veces. Y ahora, a punto de disfrutar de mi tiempo. De mi yo. Solo me viene  a la cabeza MAMÁ CAOS. Porque estoy segura que muchas, muchas, sucumbimos a esta organización desorganizada de nuestras vidas, costosa, pero exitosa al fin y al cabo.

Que vivan las madres.




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